Desde que ya no estas...
no hay tarde de domingos,
solo viento y frío,
suspiros que congelan
los recuerdos sobre un mismo albedrío..
Desde que ya no estas...
ya no hay aguas
en las vertientes
y mis labios se enmudecen
como laberinto de palabras
en un desierto.
Desde que ya no estas...
las mañanas ya no amanecen
y hay un duende
que se duerme en cada esquina
buscando tu voz
y tu compañía.
Desde que ya no estas...
ya no hay besos de sol,
solo calor de infierno
sobre mi piel tan fría
miles de renglones
en hojas vacías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario