jueves, 18 de octubre de 2018

A MI VIEJO QUERIDO.

Dejó su campera
envuelta en abril...
como alas de un ángel
que no se quiere ir,
sobre aquel perchero
colgó su gorra
y en aquel instante
partieron alondras
y con su mirada
de color de cielo
se voló su voz
que tanto deseo,
se fue de repente
sin decir nada
y con mi ultimo
abrazo YO  lloré mañanas.

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