He vuelto a observar
tu mirada
en sueños que quizás
para otros no valgan nada,
He vuelto a sentir
tu piel perfumada
sobre caminos que recuerdan
la arbolada
y entre lapachos en flor
que amanecen
el frío de una noche
que entristece.
He vuelto a caminar
sin un destino,
abrazado al albedrío
que me encadena
si sufrir por sufrir
no vale la pena
es ella,
la razón...
la que me condena.
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