ENTRE EL CUERPO Y EL ALMA...
hay...
miles de tormentas...
y también hay calma,
un suspiro que esconde verdades,
una duda que se desvenase
al encontrar un atajo,
un montón
de palabras sin verbos,
una calle que transpira esquinas,
un diario que vende pasiones
en camas que desnudan sombras
al parir la muerte tan repentina,
mil miradas que visten a la noche,
y una luna llena
que ya no ilumina,
un deseo
que mese a la espera
con tantas mentiras,
un puñados de pétalos que regalo
la primavera en su ultimo día,
un montón de latidos que escriben tu nombre
en tu piel tan mía,
una estrofa de un poema
que no tuvo vida,
dos sonrisas y las manos extendidas,
ENTRE EL CUERPO Y EL ALMA...
están las injusticias
que ya fueron repartidas,
una bandera que no ha sido arriada,
el beso que nunca se olvida,
la amante que espera en su cama
libertades también compartidas,
un lunar,
un zapato que ha sido olvidado
detrás de una puerta
y una lista de encuentros que duermen una siesta,
un calendario que marca
presencias en un tiempo pasado,
unas fotos amarillentas de tanta agonía
que han sido encontradas en una tarde fría,
una flor sin pradera,
un latido que se perdió
en el tiempo
buscando un albedrío,
una canción que ilumino una noche
tan esperada,
un libro de escuela
que se ha dormido junto a la infancia,
una lapida
que busca un nombre
para su condena,
un vaso,
un reloj de arena,
una huella entre
mil huellas
que busca su camino,
unas manos pequeñas
y aquella
mirada
que se fue con duda
por una pavada.
una canción que no ha sido cantada,
una lágrima que le da respuesta
a la hipocresía.
un copa que desprende a la noche
en su despedida,
un patio que vierte sus plantas
en un mundo de espera,
un rosal,
un cuchillo sin mango,
la canción de una abuela,
un bordado,
una sopa caliente
y en el vientre de un diccionario
una flor que regalo el amor en su bienvenida.
mil cantos de pájaros que saludan a la noche en su despedida,
una canilla que sigue goteando
en una plaza herida
y algunos monumentos que fueron orgullos en la lejanía.
ENTRE EL CUERPO Y EL ALMA ...
están las pasiones,
una carta que guarda en silencio
algunas ilusiones,
un numero de teléfono
que se escapo de la guia,
una dirección en nuestra memoria
que nos suspira,
los cordones de unas zapatillas
atadas con quimeras y con rebeldías,
la infancia cautiva,
la vuelta manzana
la barra,
la esquina,
una tarde de domingo que marca el fin de las vacaciones
un guardapolvo colgado entre campanas,
unos pañuelos que esperan el final de un recreo con
caras mojadas,
la plaza,
el parque y miles de consejos,
la voz de mi viejo
que me susurra al oído,
los miedos que uno guarda
en los bolsillos de la vida,
el primer amor,
la luna en subida,
el primer raspón y tantas caídas.
CONTINUARÁ...
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