Como un perro
que no tiene dueño
voy buscando caricias
en esquinas dormidas
suspirando estrellas
en amaneceres
sin latidos,
y en mi propia pausa
escribo en un tapial
enmudecido
tu nombre...
para sentirme vivo,
luna y sol,
pasos y rocío
lagrimas de alcohol
y desvaríos,
van deshojando al tiempo
como pájaro sin nido,
y frente a esa luz que regala
un final de calle y ruido
voy bostezando de apoco
mi destino.
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