Hay un desierto
entre dos mares
y un río que sepulta
los sueños
bajo aquel acantilado...
centinela de un tiempo
erosionado,
venas, raíces de un transcurrir
que vomitan espumas
sobre piedras dormidas,
gaviotas que pintan
estrellas
en un cielo que se desnuda
frente a un océano
silencioso y tímido,
dos colores
y una linea imaginaria
que invita a observar
desde la sombra
que vierte el sol
la inconsciente espera...
del suspiro.
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