Átale los pies a las agujas
del reloj,
desnudando su silencio
susurrándome al oído
tu presencia,
derramándome sobre mi corazón
esos dobles latidos
que confiesan...
que la vida es bella.
Átale los pies a las agujas
del reloj,
para que se queden quietos,
y entre tu mirada y la mía
compartamos aquel secreto...
que cuando estamos
juntos no existe,
el tiempo
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