Sentí su presencia
arrolladora...
perfumando la
noche
iluminada,
deseos de un ayer
naufragaban,
en un mismo puerto...
su mirada,
perfume entre dos pieles
que se hablaban
bailaban en un tiempo
que se detenía,
y en un grito que
acontecía...
SIEMPRE fue una palabra
que decidía,
caricias de besos
miradas profundas
desde el alma
y ese lunar
en su mejilla
iba atrapando cosquillas de amor
en cada sonrisa,
y en su cuerpo
el mas preciado
había latidos de músicas...
de enamorados.
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