Hay gentes,
que entre el cielo
y la tierra
dejan huellas que estaban
dormidas...
regalando estrellas,
las tuyas
las mías,
susurrando al oído
sueños encantados,
vuelos de alondras
jamás olvidados.
Hay gentes,
que derraman
torrentes
de lunas que iluminan...
en noches ciegas
un camino...
robándole sonrisas
a los que no han tenido...
alas y un viento...
sandalias
que abriguen sus pieles herida...
no teniendo verbos
en un albedrío.
Hay gentes...
que encienden el alba
con cantos de zorzales...
en noches dormidas,
para sentir
su música en una poesía.
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