Estuvo allí...
camino entre nuestras huellas,
le puso suspiros...
convertidos en pausas
mientras desprendíamos
jirones de recuerdos,
abrazándonos, amaneciendo...
el no nos entendía
pidiéndonos disculpas con
su silencio...
descubriendo...
que existe sangre y alma
que no importa el tiempo...
para encontrarnos
y soñar despierto.