Hay mañanas
que suspiran sueños...
y realidades
que se desploman
sobre brotes tiernos.

Hay mañanas
que se dan la mano...
entre piel y piel
hay voces en silencios.

Hay mañanas
que se sonríen...
con las miradas
deteniendo el tiempo
en su salida
entre besos dulces
tu vida, mi vida.
Hay mañanas
que regalan perfumes...
y en cada esquina
aromas a jazmines
y a glicinas
van embriagando las veredas
de poesías.

Hay mañanas
con renglones
en el cielo
y pentagramas
en el firmamento
escritos con vuelos de pájaros
tan bellos.

Hay mañanas
que se hacen cosquillas
susurrando
nostalgias en el alma,
atrapando mariposas
en la pansa,
que los recuerdos
se transforman
en migajas de pan
que adornan la mesa
donde desayuna el invierno.
Hay mañanas...

hay encuentros,
hay huellas
tan parecidas,
y latidos tan auténticos,
hay noches estrelladas
en un mismo sentimiento,
una canción sin final,
y unos pasos tan lento,
hay lamentos de lunas
pero hay mañanas...
yo lo siento.